lunes 13 de febrero de 2012

Dos perlas

Por la maravillosa Irene Gruss, que me acercó Jorge Aulicino.

Pompas de jabón

Consecuente ella empezó a lavar su ropa
Puso agua en un balde
y agitó el jabón, con un sentimiento ambiguo:
era un olor nuevo y una nueva certeza
para contar el mundo.
"Mirar como se rompen las burbujas, dijo,
no es más extraño que mirarse a un espejo"
Creía que hablaba para sus papeles
y se río, mientras tocaba el agua.
La ropa se sumergía despacio,
y la tocaba despacio, a medida que iba
conociendo el juego.
Decidida,
tomó cada burbuja de jabón
y le puso un nombre era
lo mejor que sabía hacer hasta ahora,
nombrar, y que las cosas
le estallaran en la mano.

El crujido

Ya no la inmensidad,
La luna perdida entre las nubes asculta algo
que no es nada.
Se acabó el brillo y el fulgor se detuvo,
como un espasmo, se detuvo mi mano en el aire
que acabó con todo.
Un no más intenso que el sí
de las niñas, esas que creían
en el destino y en las mareas,
la luna perdida entre las nubes,
esas que corrían a arrancar amapolas,
con la boca succionaban el tallo
de cada cual, raspaban con los pies rocas
hasta roerlas, más que el aire y el agua,
el tiempo perdido de las niñas se acabó,
como un espasmo; ni un sólo gemido en la noche,
cruje la intensidad, se derrama.






domingo 12 de febrero de 2012


FUE EN UN CLIMA DE PROFUNDO RESPETO

En su casa de Villa Urquiza, los fans lo despidieron en silencio

El cuerpo del músico fue retirado a las 21.52, para un velatorio íntimo.
Ironía del destino. O despedida a la altura de su poesía. Ayer, a las 21.52, en un 8 de febrero atípico, el viento cálido doblaba los árboles y en la entrada del domicilio de Luis Alberto Spinetta un puñado enorme de hojas secas se acumulaban, tristes, a sus pies, mientras sus restos abandonaban su casa.

Ninguno de los vecinos que supo la noticia a las 18.15 quería que el Flaco se alejara como lo hizo a las 17.30 rodeado de sus hijos, Dante, Catarina, Valentino y Vera.
En un clima de profundo respeto en el que los propios fans pedían que no se filmara ni se sacaran fotos, los policías cercaron la entrada de la casa. Del otro lado, cientos de personas, en su gran mayoría muy jóvenes, se reunían en silencio. Algunos vecinos contaban anécdotas sobre Luis Alberto, y en todas el rasgo que se destacaba era su humildad, su disposición para conversar o firmar un autógrafo si se lo pedían.
Las paredes externas del domicilio de Spinetta, ubicado en Iberá al 5005, en el barrio porteño de Villa Urquiza, fueron adornadas con dibujos y cartas. Una de ellas recordaba: “canta, canta, canta toda la vida/ canta con emoción y al partir sentirás una brisa inmensa de libertad”.
Los primeros en salir de la casa fueron sus hijas Vera y Catarina, acompañadas por sus parejas.
Más tarde, estacionó frente a la entrada de la casa una camioneta trafic verde, enviada por el cementerio privado Jardín de Paz, de la zona de Pilar. Fue en ese momento cuando Gustavo, el hermano de Spinetta, saltó por la terraza del estudio de música contiguo a la casa (Iberá al 5009) y deslizó una frazada roja sobre la camioneta, para evitar las fotos.
Las fuertes ráfagas de viento volaron la frazada y la propia gente que estaba en la calle pidió que volviera a acomodarla. Un aplauso largo y conmovido acompañó el momento en que el cuerpo de Spinetta fue retirado de la casa.
Unos minutos después, Gustavo se fue en su auto. Tras él salieron Dante y Valentino. La ceremonia íntima fue en el velatorio O’Higgins, del barrio de Belgrano.
Un fan de los muchos que se quedaron allí lloraba en silencio, a oscuras. No quería escuchar los otros llantos. En sus oídos llevaba puestos auriculares. Uno podía imaginarse qué estaba escuchando mientras veía, con la mirada perdida, con qué verdad todas las hojas son del viento.


jueves 2 de febrero de 2012

lunes 23 de enero de 2012

Feliz cumple, Alma de diamante

Poeta, lo que te preocupa
nada tiene que ver con la luna; 
la lluvia es fresca, 
el vientre está bien. 


 En "Noche", de "Oeuvres Completes" 
 Antonin Artaud


Siempre pensé que alguien llega a descubrirte, a traspasar tu piel, cuando sabe con qué página, de qué libro, se te cae una lágrima; con qué melodía tu cabeza ronronea todo el día... Hoy escuché mucho esta, una de sus canciones que más amo. Fito dice que él, más que una estrella, es una constelación. Y es tan sorprendente cómo las constelaciones unen estrella por estrella. Cómo ahora el flaco se conecta con Artaud en la coincidencia menos feliz.
Escribía Antonin: "Sé que tengo cáncer. Lo que quiero decir antes de morir es que odio a los psiquiatras. En el hospital de Rodez yo vivía bajo el terror de una frase: "El señor Artaud no come hoy, pasa al electroshock". Sé que existen torturas más abominables. Pienso en Van Gogh, en Nerval, en todos los demás. Lo que es atroz es que en pleno siglo XX un médico se pueda apoderar de un hombre y con el pretexto de que está loco o débil hacer con él lo que le plazca. Yo padecí cincuenta electroshocks, es decir, cincuenta estados de coma. Durante mucho tiempo fui amnésico. Había olvidado incluso a mis amigos: Marthe Robert, Henri Thomas, Adamov; ya no reconocía ni a Jean Louis Barrault. Aquí en Ivry sólo el doctor Delmas me hizo bien; lamentablemente murió... Estoy asqueado del psicoanálisis, de ese "freudismo" que se las sabe todas".
Creo en la luz. Creo en pensar en alguien y mandarle luz. En hacerle bien. Creo en tu recuperación, Flaco. ¡Brillá!, que no estás solo. Ningún alma de diamante lo está.



viernes 30 de diciembre de 2011

Esto es Seda

"Mi señor amado: No tengas miedo, no te muevas, quédate en silencio, nadie nos verá. Quédate así, te quiero ver, yo te he visto tanto pero no eras para mí, ahora eres para mí, no te acerques, te lo ruego, permanece como eres, tenemos una noche para nosotros, y quiero mirarte, jamás te he visto así, tu cuerpo para mí, tu piel, cierra los ojos, y acaríciate, te lo ruego. No abras los ojos si puedes, y acaríciate, son tan hermosas tus manos, las soñé tantas veces y ahora las quiero ver, me gusta verlas sobre tu piel, así, te lo ruego continúa, no abras los ojos, aquí estoy, acaríciate señor amado mío, acaricia tu sexo, te lo ruego, despacio, es hermosa tu mano sobre tu sexo, no te detengas, me gusta mirarla y mirarte, señor amado mío, no abras los ojos, no todavía, no debes tener miedo estoy cerca de ti, ¿me oyes?, aquí estoy, te puedo rozar, esto es seda, ¿la sientes?, es la seda de mi vestido, no abras los ojos y tendrás mi piel, tendrás mis labios, cuando te toque por primera vez será con mis labios, no sabrás dónde, a un cierto punto sentirás el calor de mis labios en ti, no puedes saber dónde si no abres los ojos, no los abras, sentirás mi boca donde no sabes, de repente, quizá será en tus ojos, apoyaré mis labios en tus párpados y pestañas, sentirás el calor entrar en tu cabeza, y mis labios en tus ojos, dentro, o quizá será en tu sexo, apoyaré mis labios, ahí debajo, y los cerraré descendiendo poco a poco, dejaré que tu sexo cierre mi boca, entrando a través de mis labios, y empujando mi lengua, mi saliva bajará a lo largo de tu piel hasta tu mano, mi beso y tu mano, uno dentro de la otra, sobre tu sexo, hasta que al final te besaré en el corazón, porque te quiero, morderé la piel que late sobre tu corazón, porque te quiero, y con el corazón entre los labios tú serás mío, para siempre, si no me crees abre los ojos señor amado mío y mírame, soy yo, quién podrá jamás cancelar este instante que ocurre, y este cuerpo mío ya sin seda, tus manos que lo tocan, tus ojos que lo miran, tus dedos en mi sexo, tu lengua en mis labios, tú que te deslizas debajo de mí, tomas mis costados, me levantas, me dejas resbalar sobre tu sexo, despacio, quién podrá cancelar esto, tú dentro de mí moviéndote lentamente, tus manos sobre mi rostro, tus dedos en mi boca, el placer en tus ojos, tu voz, te mueves despacio pero hasta hacerme daño, mi placer, mi voz mi cuerpo sobre el tuyo, tu espalda que me levanta, tus brazos que no me dejan ir, los golpes dentro de mí, es violencia dulce, miro tus ojos buscar en los míos, quieren saber hasta dónde lastimarme, hasta donde quieras, señor amado mío, no hay final, no terminará, ¿lo ves?, nadie podrá borrar este instante que sucede, para siempre echarás la cabeza hacia atrás, gritando, por siempre cerraré los ojos separando las lágrimas de mis pestañas, mi voz dentro de la tuya, tu violencia que me estrecha, no hay tiempo para huir y fuerza para resistir, tenía que ser este instante, y este instante es, créeme, señor amado mío, este instante será, de ahora en adelante, hasta el final, No nos veremos más, señor. Lo que había para nosotros, lo hemos hecho, y usted lo sabe. Créame: lo hicimos para siempre. Meta su vida al seguro de mí. Y no dude por un momento, si será útil para su felicidad, en olvidar a esta mujer que ahora le dice, sin arrepentimientos, adiós".

martes 6 de diciembre de 2011

Un dibujo que hice hace mucho tiempo...

... basado en una obra de Van Hove, pintora francesa que admiro profundamente.

I Found a Reason - Cat Power

Ama de casa

Ella lava los platos
con la delicadeza del agua.
Alza una copa
gota a gota la escurre
y en el escurrir se van
uno a uno los recuerdos.
También ella quisiera irse
como esa lágrima de jabón inasible.
Pero está ahí,
más cerca del pompón de espuma
(que explota soble la minúscula
rejilla y no se va y no quiere)
que del huir eterno.
Ahora la copa está seca,
casi árida.
Pero una última lluvia de pena
implosiona.
Lluvia que nació con él
con el anterior
con el primero,
y en su caer
los iguala a todos.
Los cristales esperan
secos sobre el repasador
listos para ser guardados.


Marisol Parnofiello.